Busco en vano tu rostro, tus ojos líquidos, tus labios febriles,
busco tu sonrisa nerviosa y tu mirada intranquila,
Pero nada encuentro.
Un cubo de azúcar en la lengua,
el perfume de jazmín en tu cuello,
una palabra proveniente de tus labios y un silencio,
es lo que de ti guardo.
Y tú, inmóvil entre las sábanas,
eras sólo cuerpo, eras paz y eras guerra,
eras volátil y fugaz
te habías ido para siempre.


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