100 gramos de fe

Sólo me faltaba la fe,
100 gramos era la cantidad exacta,
pero en esos tiempos tan difíciles,
tan sólo una pizca me hubiera salvado

de tanta angustia, de tanto miedo.

Y quería llegar a ser santo
y que en mi pusieran su fe,
que llegaran a mi con los ojos vendados,
que se dirigieran a mi en cartas,
y que me entregaran ofrendas y sacrificios

pero sólo veía lentes, falsificaciones, comida de plástico y tintura.

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