en una mañana de enero al salir el sol,
cuando comience a derretirse la nieve de los pinos.
Si soy una mosca, te pido que no me mates.
Si soy un gorrión te pido que me dejes libre.
Ten mucho cuidado ya que,
es muy probable que no me reconozcas;
pues también puedo ser música,
puedo ser silencio,
puedo ser aire.


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