-Pues aquí, con una molestia, tengo síntomas de influenza y allá afuera hay un papel que dice que sea o no sea tarjetahabiente me tienen que atender.
-¿Pertenece usted a ésta clínica?
-Pues no, pero quisiera pertenecer pues es la más cercana a mi casa.
-Ah si, ¿pues dónde vive?
-En -------------------------
-Ah, pues tiene que hacer fila ahí.
DESPUÉS DE HACER FILA POR MÁS DE UNA HORA.
(Una chica "rubia" con una estrella de mar en la cabeza aparece atrás de la ventanilla)
-Sí, dígame...
-Sí, me gustaría darme de alta en ésta clínica.
-Lo siento, necesita copia de credencial de elector y copia de comprobante de domicilio.
-Aquí están señorita.
-Ah, viene preparado con todo. A ver...
-¿Nombre?
-Ramón Flores Pinedo
("ella" teclea: flores-pinedo, mueve el cursor inesperadamente y sin darse cuenta a la R de "flores" y continúa: floramónes-pinedo. Y sin ver la pantalla presiona ENTER)
-Uy, que raro, no aparece.
-No señorita, no aparezco porque usted encimo mi nombre en mi apellido.
-No es cierto, lo puse bien, joven.
("ella" lo intenta nuevamente y esta vez pone flore-pinedo-ramón y la interrumpo antes de que ponga ENTER)
-Falta una S, le digo.
-Uy, qué fijado.
-Pues sí, pero si no le digo, no va a aparecer nada en la pantalla.
-Pos sí, tiene razón.
(Torpemente presiona letra a letra mi nombre, asegurándose de no volver a cometer un error, ésta vez ve la pantalla de la computadora vieja y armada antes del ENTER. Estira la mano, saca una hoja de papel de la impresora y me la ofrece)
-Es lo que me aparece con sus datos. ¿Su empresa es foránea?
-Pues no lo sé, no creo, además ahora mismo no trabajo.
-Ay, si es cierto joven, está dado de baja.
-Pero debe haber otro número registrado, en verdad me urge darme de alta con mi seguro facultativo.
-Pos aquí no aparece nada.
-Por favor, haga un esfuerzo, búsqueme en su sistema, veo que aparecen muchos Ramón Flores en esa pantalla.
-Pos si, pero todos esos nombres que ve son personas distintas.
-Pero verifique la fecha de nacimiento, por favor.
-Ah si, aquí me aparece un número vigente pero desde el 98.
-Efectivamente señorita, en el 98 entré a la preparatoria y como pertenece a la Universidad de Guadalajara, desde el 98 debo tener mi seguro facultativo.
-¿Y por qué nunca se ha dado de alta?
-Siempre voy a hospitales privados, pero ésta vez quise venir a uno público, lo necesito por tres razones: 1. Dar de alta mi seguro, lo necesito para un verano de investigación que tendré fuera de la ciudad, 2. Por la crisis, y 3. Necesito una consulta urgente para descartar mis síntomas de influenza.
-Uy, qué presumido.
(La señorita no muy convencida "chacotea" con su compañera que es un poco menos tonta, le pide su opinión. El sistema que está dando de alta la solicitud es muuuuuy lento, finalmente la página se carga)
-¿Número de teléfono de casa?
-No, no tengo. ¿Mi número de celular le sirve?
-No, ese dámelo a mi. (Su risa es muy forzada y ella misma se da cuenta de su mala broma)
-Trai una foto tamaño infantil?
-Permítame.
-Luego trai la foto y viene conmigo para que le ponga un sello.
-Aquí la tiene.
-No que no traía.
-Le dije que me diera un segundo, nunca le dije que no traía. Pero necesito que me preste sus tijeras por favor, para recortarla.
Aaaaah, a ver pues, yo la recorto. (La recorta como si tuviera los ojos vendados)
-Yo le digo que tengo resistol. (Pero antes de acabar mi frase, ella ya ha engrapado la pequeña foto al "extraño tarjetón" con más grapas de las necesarias y me ha hecho la seña de que me retire.
DESPUÉS DE HACER FILA POR MÁS DE UNA HORA.
(En Urgencias para tratar mis síntomas de influenza, soy atendido y diagnosticado, nada sobresaliente)
Al día siguiente voy a la consulta. Mi consultorio es el número 18 y el médico es un retrasado.
DESPUÉS DE HACER FILA POR MÁS DE UNA HORA.
(El médico escribe una receta que casi le tengo que dictar)
Más tarde, ya en la enfermería, la enfermera me dice:
-¿Ramón Flores Pinedo?
-Si, soy yo, le digo.
-Ay, perdone, Pindeo, lo confundí con Pinedo, perdone. Una disculpa.
-No, no hay cuidado, no pasa nada.
"Ella" se salió con la suya y qué astuta, hasta tardé en darme cuenta.


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