A- Oiga, usted está casado? me preguntó una mujer de 58 años -lo supe más tarde-, de espalda ancha y trenza hasta la cintura, el pelo un poco canoso y abundante.
- No, soy soltero, le dije.
A- Ah, entonces no me puede ayudar.
El teléfono de la señora A timbraba constantemente, "una señora con muchos amigos o enemigos -pensé, pero muchos en todo caso". En cada llamada se quejaba por estar sola.
A- No tengo hombre y quiero uno, decía. Algunas veces sus propias palabras le daban risa y cada vez que colgaba su teléfono un largo suspiro.
Había otra señora, diez años más vieja que la anterior, sólo tres dientes asomaban en su boca, uno arriba y dos abajo.
B- Señora, le digo una cosa: "Usted ya no esta para eso, ya su vida es overtime como la mía, yo también soy mujer sola y sola soy feliz".
A- A lo mejor usted así se siente bien. Si usted no necesita un hombre, yo sí.
B- Pues yo más bien creo que usted no sabe lo que quiere.
A- La que no sabe lo que quiere es usted, vieja metiche.
B- Mire, yo soy espiritual, vidente y clarividente. Leo las mentes.
A- Entonces usted sabe como me siento y sabe también que no soy de palo.
B- No, yo a usted no la entiendo.
A- Entonces no sabe nada, ya déjeme dormir.
B- La que no deja dormir es usted con ese teléfono.
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1 comentario:
Soy vidente y clarividente y además leo la mente.
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