Sentía frío y carecía de abrigo,
entonces decidí quitarme la camisa
y tirarme al río.
Sentía hambre y era muy pobre,
bebía desesperado la humedad del aire
y me llevaba a la boca la piedra de sal.
Sentía sueño pero debía estar despierto,
las luces y los ruidos se apagaban,
pero el frío, el hambre y el sueño permanecían.
Y no había ni río, ni piedra, ni cama.


No hay comentarios:
Publicar un comentario