Anotaciones sobre una noche muy larga


Sentía frío y carecía de abrigo,
entonces decidí quitarme la camisa
y tirarme al río.

Sentía hambre y era muy pobre,
bebía desesperado la humedad del aire
y me llevaba a la boca la piedra de sal.

Sentía sueño pero debía estar despierto,
las luces y los ruidos se apagaban,
pero el frío, el hambre y el sueño permanecían.

Y no había ni río, ni piedra, ni cama.

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