y en tu escuela, en tu trabajo,
en los cines y en el mercado,
en las plazas, en los quioscos,
en las iglesias y en los teatros.
Pronuncié tu nombre mil veces
pero nadie de ti me dio razón.
Nunca te encontré.
En el valle mediodía,
en la gruta medianoche,
en los témpanos de hielo,
en las fogatas de las brujas,
en el fondo de la taza del café,
en la semilla del naranjo,
y en el camino de las hormigas
estabas tú.


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