ficus elastica.

Hoy voy a bailar otra vez con P. A bailar salsa con los pies y con las manos, a bailar salsa con la ojos y con las orejas, a destilar sal por la piel. Y P me va a decir una vez más que no bailo bien y me reprochará que nunca he tomado clases y que siempre prometo que lo haré.

- Eres un desidioso, me dirá y habrá momentos en que realmente se desespere al ver imposible su empresa, y hasta se avergonzará un poco de mi. Yo haré mi mejor esfuerzo y pensaré que quizá esta noche sea una de esas con suerte en las que aprendo un paso nuevo.

Yo no tengo la culpa de que P sea tan buena bailarina y de que lleve el ritmo en las arterias rojas y en las venas azules, como en las laminas de color de José Schwarting que veía en sexto año del colegio. Yo no tengo la culpa de no ser un ficus elastica como ella.

- Ponte algo decente, me dijo antes de colgar. 
- Esto si que es el colmo, pensé. 

Me iré con un jersey gris o con bermudas y con un saco amarillo, me iré con el look más extravagante que pueda conseguir y ya lo hago sólo con el afán de molestarla, mejor que no me hubieras dicho nada P, pero ya es muy tarde.

1 comentario:

Eloísa está debajo de un baobab dijo...

Uy, qué identificada me siento.
Te I miss u en caralibro!