El rey Sol.
No sé quién soy, no reconozco las cicatrices de mi cara en el espejo, tampoco las debilidades de mi voz. Sé en cambio, que debo formar un ejército de moscas para combatir al rey Sol, también sé que el tiempo se consume más rápido que los cirios de Galea y que las probabilidades de perecer en el campo de batalla son muy altas pero quedarme aquí no promete otra cosa más que mi muerte, quizá muera mañana por la tarde, quizá hoy.
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