- Busco un mantel, dijo el "guiri", exagerando en todo momento su gesticulación.
- Pásele mai frend, le respondió Doña Bertha. Aquí tenemos lo que busca.
- El mantel que busco debe medir 60 centímetros por 2 metros por favor, ni más ni menos, pedía el güero.
Doña Bertha procedió entonces a medirlo con sus brazos que aparentemente eran más precisos que cualquier cinta métrica y le dijo:
- 2 metros por 60 centímetros exactamente güero, es que no tengo cinta. Cuesta 500 pero te lo doy en 400.
- Es caro señora, replicó el güero.
- Is hanmei, no machin, explicaba Doña Bertha.
- Pero es caro todavía.
- Is biutiful mai frend, está barato pero bueno, te lo doy en 300.
- 200, demandó el güero con mucha seriedad.
- Bueno, trato hecho mai frend.
Una vez concluida la negociación, el güero levantó las manos y puso cara de terror pero Doña Bertha no le hizo mucho caso porque ya está acostumbrada a timar gente. Acto seguido, el güero le dio un billete de 200 pesos, y Doña Bertha, además de entregarle su libertad, le entregó también el colorido mantel mientras que el vendedor de patas de puerco del negocio de enfrente le decía a su ayudante: Mira nomás Rafita, esa Doña Bertha sí que es buena pa vender. No importa lo que busques, sales con algo de su changarro.
El detalle -diría Cantinflas- es que el mantel que compró el güero empieza con Z de zarape.
Y zarape es.


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