Para colmo de males, la nariz de Juan Carlos es minúscula, tan pequeña como una gota de agua o de aceite, tan pequeña como una casa del Infonavit, como una armónica, como un grano de arroz, lo cuál justifica aún más la comparación con la máscara africana. Además su cara brilla como brilla el barniz en un mueble nuevo a mediodía, como brilla el barniz en una máscara africana.
Hoy Juan Carlos está de malas y su cara sólo mira al cielo.


1 comentario:
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