Eso que ves ahí es un Maclovio.

Apenas es lunes pero en la vida de este joven todos los días comienzan y acaban de una manera bastante extraña. Son las siete de la mañana y Maclovio duerme placidamente hasta que una llamada telefónica lo despierta y una voz sensual le informa que ha sido ganador del auto deportivo que siempre ha soñado: número telefónico ganador 33-12-74-22, número telefónico de Maclovio: 33-12-74-23. Sí, todos sabemos que el 2 está muy cerca del 3. Maclovio no se puede quejar, ha sido dueño de un deportivo último modelo catorce segundos exactamente pero es que volver a la idea de que esa preciosura tendrá que seguir esperando en la agencia muchos años más no es una tarea fácil.

En una situación como la anterior, se necesita pensar en otras cosas, como cuando te toca limpiar el excusado o el depa después de una fiesta o cuando estás tan quebrado que hacerle pedicure a la abuela es la única opción para obtener un ingreso extra, Maclovio por ejemplo, siempre elige pensar en su motoneta. Sí, su medio de transporte a la oficina es una motoneta en la que ha invertido todos sus ahorros porque además de que es más barata que un coche -hay que ser honestos-, se encuentra fielmente convencido de que es el accesorio perfecto que completa su look de casanova, además todos sus cuates coinciden en que le da un aire a Mauricio Garcés y para Maclovio un aire es suficiente.

Olvidaba decirles que Maclovio se cree todo, como esa decisión -que tomó hace un par de años-, de pagar una fortuna por pertenecer a un grupo filosófico-espiritista o cuando aquella mañana cualquiera y con tan solo quince años consideró prudente comprar un champú para detener su temprana perdida de cabello y que desgraciadamente ahora experimenta en su perro porque en humanos, le ha quedado claro que no funciona.

Prueba superada también es la asimilación de su nombre que de niño odiaba pero que ahora ve desde una perspectiva demasiado optimista diría yo, ha llegado a pensar que todo lo bueno que le ha pasado en los últimos meses es gracias a su nombre, ya que por cada 10,000 mexicanos, sólo hay un Maclovio.

Estela, la novia de Maclovio es una hermosa pelirroja de ojos azules, bueno, no es tan pelirroja ni tiene los ojos tan azules pero para Maclovio es la mujer más hermosa que existe en el planeta, apenas llevan una semana de novios y no saben si las cosas funcionarán pero por lo menos hoy, son felices.

Si a Maclovio le gustara complicarse la vida estaría quebrándose la cabeza intentando descifrar el misterio que encierran los infomerciales después de medianoche, o haría todo lo posible por descubrir el secreto de la longevidad de Chabelo o tal vez, pasaría el fin de semana viendo el Canal del Congreso pero no, Maclovio sabe que la vida es fácil y disfruta de cada momento.

2 comentarios:

Mujer perdida en un estado interno de ebriedad dijo...

Teoría conspiracionista:
Chabelo no es un hombre, sino un título nobiliario: El Chabelo. Se trata de un reconocimiento otorgado a la mayor trayectoria de mediocridad en programas de chistes. Pueden aspirar los comediantes de: La hora pico, La escuelita, La familia peluche, Puro loco, etcétera. También se toma en consideración la estatura y facilidad para imitar la voz del primer Chabelo. El look se logra con la ayuda de maquillistas peruanas y taiwanesas. Dicho cargo es vitalicio.

ramón flores dijo...

Una teoría bastante convincente. Por mi parte creo que Chabelo es un robot, obra de una alianza estratégica entre Televisa, el narco y el clero cuyo macabro fin se resume en mantener a los mexicanos y mexicanas, especialmente a los niños en una especie de transe alucinógeno gracias a que funciona como antagonista de un neurotransmisor.