La recolección.

Es indudable que antes de la caza y la pesca, existió la recolección de frutos y raíces para la satisfacción de las propias necesidades. Entonces, la primera etapa de los pueblos primitivos, fue la recolección... (Fabián S. Ymeri)

En Jicamorepec hoy es domingo pero no es un domingo cualquiera, es un domingo soleado y son las 12 del medio día, hora de elevar las plegarias al creador por los beneficios recibidos. Como ya es costumbre, los jicamorepecanos han salido a la plaza principal a dar un paseo ya que trabajar en un día como hoy -día de fiesta y de guardar-, sería un pecado que los condenaría a las llamas del infierno y nadie quiere eso pues ya es bastante infierno vivir en un pueblo como ese y es que el dicho de "pueblo chico infierno grande" de seguro estuvo inspirado en Jicamorepec cuya plaza principal luce ya abarrotada de pecadores: taqueros, boleadores de zapatos, vendedores de algodón de azucar, tiangueros de todo tipo y el viejo Nicolás.

Nicolás Conchas lleva dos días sin comer como Dios manda, ayer se comió las sobras de Don Joaquín en la fonda de Consuelo pero nomás eso comió, además ya no es como antes, las sobras ya son escasas en todas las fondas de Jicamorepec, todos se acaban lo que piden y piden poco cuando piden. Gracias al hambre y al trabajo es un pecador, gracias al hambre y al trabajo tendrá pronto su merecido.

Ni siquiera Nicolás sabe cuantos años tiene, es la verdad, yo algunas veces calculo que pasa de los 70, otros días pienso que tiene como máximo 50, hoy creo que sobrepasa los 100. Además de no tener una edad fija Nicolás tampoco tiene una morada fija, ayer pasó la noche en un terreno baldío, propiedad de Doña Juana y antier estoy seguro que lo vi refugiarse en los vagones abandonados del barrio alto pero la mayoría de los días se dirige antes de que anochezca al cerro de San Cristobal, hay fuertes rumores de que vive en unas cuevas que hay por allá.

Ha pasado media hora y Nicolás le da instrucciones a todos sus huesos para que le permitan seguir moviéndose unas horas más y es así que logra levantarse de la banca con una facilidad sorprendente hasta para él, creo que Nicolás funciona como un panel que se recarga con el sol, creo que Nicolás es una planta.

Son las 12:30 y el costal mugroso que Nicolás trae consigo sigue vacío; en él cabrían 28 kilos de naranjas o 30 kilos de manzanas pero ni naranjas ni manzanas, el costal de Nicolás albergará otros frutos. Muchos como yo siguen con atención cada uno de sus lentos movimientos como si presenciáramos un espectáculo o un ritual, como si estuviéramos en misa o en el teatro. Ha pasado una hora desde que el espectáculo inició y me temo que el final se acerca; después de batallar unos minutos, Nicolás logra capturar a su primer presa en un tupido follaje que hay justo enfrente de la Presidencia Municipal, al ser el primer hallazgo del día, Nicolás se pone especialmente feliz, su penosa sonrísa de encías sangrantes adelanta el climax y bajo su mano huesuda que sale de entre las hojas con una lata de cerveza, cae el telón.

El espectáculo ha terminado.
La recolección de frutos apenas comienza.

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