-¿A qué hora llegó ayer quién sobrino, Fernando o yo?
-No no, usted tío.
Como ya estaba harto de problemas como ese, un día ya con varios tequilas de por medio le dije:
- Oiga tío, le tengo una pregunta.
- Dígame sobrino, (hasta él me hablaba de usted).
- No tío, a mi hábleme "de tú", ya ni la burla perdona, tengo 30 años menos que usted. Ahora que lo menciona tío, mi pregunta va por ahí: ¿Podría yo hablarle "de tú"?
- No sobrino. A mi me habla de usté aunque le cueste. No sea igualado que yo me he dado a respetar.
- Está bien tío, pero es que para mi usted ya no es Roberto González. Para mi eres Betito y tienes 7 años, eres un niño malcriado y lloras a cada rato.
(Mi tío frunció el seño y se puso colorado colorado).
- Ahora si me va a partir la madre, pensé.
- Mire sobrino, pues pa mí, uste ya no es Gustavito, el sobrino preferido y no nomas por mí, por todos sus tíos, para mí eres un viejo rabo verde, enfermo y cochino, el viejo Gustavo eres, así nomás.
Los dos nos reímos.
- Caray tío, la lucha se hace.
- Usté siempre tan bromista sobrino.


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