La oxidación.

Debí suponer que era una tarea fácil, que podía con eso y más y que las cosas mundanas se disfrutan mejor con las cuentas bancarias vacías. Debí suponer también que en la vida, comer y pagar renta eran opcionales y que sólo en la muerte, todo tenía solución*.

Pero tristemente me doy cuenta que la oxidación de los cerebros es más alta y repentina que la oxidación de los metales y que el universo conspira en mi contra en 3.1416 de los 4 escenarios creados por mí para averiguar ventajosamente su grado de maldad.

* Rocío, ojalá que algún día te des color de eso y de lo dañina que es tu persona para la suciedad en general.

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